sábado, 25 de julio de 2015

Bidán, el infinito III



Amanece lloviznado… Mientras desayuno y voy a un taller a mirar los frenos que hacen ruido. El cielo se despeja y pruebo suerte. Que diferencia con ayer! Parece que no hubiera llovido, no lo suficiente.. Durante más o menos cien kilómetros el recorrido discurre muy cerca del que hice ayer para acercarme a Bojador. Tengo que cruzar un río y veo unas rodadas, casi un camino, que se metía en el y continuaba cauce abajo, esperaba que en algún momento saliera por el otro lado que estaba escarpado pero no vi nada. Me di cuenta que iba directo al fondo de la sebja de ayer, sin salida pero decidí continuar para ver que había allí, estaba algo blando pero se andaba bien. Me encuentro en el fondo de la sebja Aridal. De vuelta sigo buscando el paso del río y finalmente lo cruzo a las bravas por donde lo veo más favorable. Sigo hasta encontrarme otra vez con la antigua PD por la que había llegado ayer y continúo por ella. Me olvido del GPS, se trata de seguir las balizas. La pista no siempre va por dentro de las balizas y a veces se despega de ellas hasta un par de kilómetros y me doy cuenta de que no están ahí, pero pronto vuelven a aparecer.

Me encuentro con un Nissan Patrol largo que viene de frente. Nos paramos. Después de los saludos me dicen que son pastores que vienen de la zona de Bir Enzaren de ver a los camellos. Me preguntan de donde vengo, si ha llovido, cuanto tiempo, a cuantos kilómetros al Este de Bojador… Ya tranquila su curiosidad me pregunta cuántos kilómetros llevo desde Bojador. Cuando le respondo se mofa: “el río…”, le explico que además me acerque a ver hasta donde habían prolongado la carretera que sale desde Bojador al SE, que me había metido en el fondo de la sebja y que el río al final lo crucé directamente. Me dijo que encontraría mucha gente y muchos animales en Bir Enzarén y así fue. Un agradable encuentrocomo suele ser con los pastores. Sigo por la PD y decido modificar la etapa. Mi objetivo era explorar el norte y si sigo hasta la frontera con Mauritania me puede faltar tiempo… Tengo que salir a buscar gasoil pues con el nuevo cambio tendré por delante alrededor de novecientos kilómetros hasta encontrarlo otra vez. Así que al cruzarme con la carretera Dakhla – Ausserd me desvío de la PD y tomo el asfalto. No llego a entrar en Dakhla, lleno gasoil en Argub y en Imlili comienzo una nueva etapa.

Por aquí está todo muy verde lo que ayuda a que la pista se vea mejor. Es una zona peligrosa como recuerdan los carteles con calaveras y tibias en los bordes de los caminos. Me encuentro con otro Patrol de pastores y también paramos a conversar un rato. A estos les gusta que prefiera ir a Ausserd por pista y no por la carretera. No me acerco a ver la sebja que queda cerca, la vi el año pasado. Luego me arrepentiré, con lo que ha llovido puede que tuviera más agua. Uno de los encantos de estos lugares es que nunca se ven iguales de una vez a otra por mil veces que hayas pasado por ellos. Quiero parar a dormir en una espectacular zona de rocas negras y arena que me dejó prendado el año pasado pero un lento laberinto de pasto de camello y arena, por otra parte muy divertido, de no menos de treinta kilómetros ralentizan mi marcha y finalmente para a dormir en un sitio llano que encuentro en mitad de la nada, bueno, a unos pocos kilómetros de un montículo cuyo nombre no recuerdo pero que hasta sale en los mapas ya que es lo único que destaca una veintena de metros de todo lo que hay alrededor. Viene a visitarme parte de la fauna local, una pareja de pajarillos, una especie de cuervo, a otra la intuyo por las huellas en los alrededores a la mañana siguiente.


Continuo con precaución la zona de Ausserd está llena de minas, por todos sitios me han advertido diversas fuentes. Aunque esta parte casi coincide con uno de los tramos que hicimos en diciembre pasado en su totalidad fuera de pista, siguiendo las huellas del Patrol que me había encontrado el día anterior comprobé que existía una pista cercana. Me acerco a Ausserd, las montañas que lo rodean y el Djebel Derraman rompen el horizonte vacío, no son montañas muy altas pero las veo a más de sesenta kilómetros. Paro en Ausserd a comprar unos refrescos y alguna golosina con chocolate. En la tienda me encuentro con un tipo que se identifica como gendarme que después de recibir la correspondiente “ficha”, interrogarme sobre mi itinerario y verificar que llevaba agua y gasoil suficientes y que más o menos sabía por donde iba me dejó seguir, un trámite menos, el año pasado su jefe fue más difícil de convencer. No resisto la tentación de subirme a una de las montañas que rodean Ausserd, zona militar de acceso restringido. Esta bastante cerca de la carretera. Por lo menos he conseguido ver lo que hay dentro de las montañas donde se encuentra la antigua base de la Legión española. A la salida de Ausserd me encuentro con una pista que tengo en los mapas de unos sesenta kilómetros que enlaza con la que iba a seguir y que se ve bastante utilizada. Se trata de la llegada de una antigua PD, todavía queda la señalización de la zona de vivac a final de etapa. Esta pista me ahorra veinte kilómetros de asfalto y alguno más en el recorrido total así que me meto por ella. Es una pista buena que avanza por el llano sorteando los pequeños arroyuelos, cuando más o menos a mitad de ella se me acerca un pick-up militar y me corta el paso, maniobra por otra parte habitual que ya me han hecho en otros puestos-control. Sabía que más adelante había otros dos, como luego me confirmaron, pero este no lo tenía “controlado”. Me dicen que estoy en una zona militar prohibida y, como es también habitual, comunican mis datos por radio. Viene el jefe y todos corren a ponerse el uniforme y me piden por favor que cierre el coche y me retire de el. Ya nos habíamos hecho colegas, llevaba allí un buen rato por los problemas para comunicar mis datos con una emisora que no alcanzaba… Llegaron dos coches y en uno el jefe, supongo que un teniente. Nos saludamos y me pide disculpas por el retraso y por la espectacularidad del dispositivo pero he sido sorprendido en una zona restringida y tienen que seguir unos procedimientos. Lo primero que me pregunta es si me han ofrecido té y de comer y aunque ni uno ni otro le digo que si pero que les he dicho que ya había comido. Después me lo agradecerían con unos guiños y unos discretos gestos. Este si trae una emisora de verdad y corrige algunos errores de sus subordinados como mi nacionalidad francesa y la marca Nissan del coche… Muy “buen rollo” con el y terminamos enseñándonos lo que llevábamos debajo de los capó. Me dijo que había comunicado a los otros dos puestos de más adelante que iba a pasar para que no tuviera problemas pero que tenía que esperar a ala gendarmería que también venía de camino.


Llegan y me dicen que tengo que volver a Ausserd para una autorización… lo empiezo a ver oscuro. Después de un par de horas de discreto y sutil interrogatorio el jefe de la Gendarmería, el mismo de diciembre me dice que lo siente mucho pero que soy su responsabilidad y que no me puede dejar meterme en la pista con un solo coche, que no me vuelva a meter en la pista o me tendrá allí un par de días de souvenir y que me tienen muy controlado. De bueno saqué que de vuelta me llevaron por el interior de las montañas, donde evidentemente no hice fotografías y por que pude estar en el interior del antiguo puesto español donde tiene ahora su sede la Gendarmería. Me despido de ellos y me dejan en la carretera. He echado el día con el tema y me han hecho terminar aquí esta etapa. Todavía tengo intenciones de intentarlo más arriba evitando los posibles lugares de control “controlados” y así se lo comunico a frenchie que ha estado durante todo el viaje pendiente de lo que enviaba mi baliza Spot y al otro lado del móvil. Pero al rato un camello se me cruza en el camino. Es esa hora, ni noche ni día, en la que no se ve un carajo y menos con el sol recién puesto frente a mí. Lo vi de repente en medio de la carretera y tuve suerte de que en ese sitio no había desniveles y me pude salir de la carretera para intentar esquivar al bicho. Al final le di con la esquina del coche. Me bajé a ver que había sido del bicho y lo vi perderse corriendo, espero no haberle dado más que un buen susto. Abro el capó para comprobar que tan sólo se trata de este arrugado y un faro mirando al cielo y como todo está bien sigo andando pero al rato me doy cuenta que de vez en cuando parpadea una luz de avería aunque no llega a fijarse. Esto me convence de abortar toda tentativa de salirme del asfalto; decido ir por carretera a Zagora para ver a la gente de la prueba de orientación e intentar arreglar la chapa del coche allí. Durante todo el trayecto hasta Zagora no volví a ver la luz aunque fue todo de día y es muy difícil ver un destello. De noche en Zagora y por Granada lo he visto alguna vez… habrá que meterlo en la máquina a ver que dice. Para celebrarlo me doy un homenaje en uno de los hoteles de Dakhla esa noche. Me han recortado los planes, que se le va a hacer, por otra parte mejor haber sido formalito haciéndole caso al gendarme de Ausserd y porque después se han puesto las cosas más feas cerca de El Aiún incluyendo registros de coches de turistas...



PD: Cuando llegué a casa me enteré que los incidentes en el Aiún fueron a  más



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Hemos recibido unos regalos!

Hemos recibido ya los primeros regalos que nuestras empresas colaboradoras han ofrecido para sortear entre los inscritos a Le Petit ...