miércoles, 5 de octubre de 2016

Así comenzó Le Petit Dakar III





Me levanto perezoso y lento. Previamente había dado media vuelta en el saco de dormir cuando el sol me despertó. Como algo, recojo, cargo la moto con extrema tranquilidad y no arranco hasta las once de la mañana. Quedan unos kilómetros de asfalto antes de llegar a la Gaat Mezwar y desde lejos veo una nube de polvo sobre la gaat, como si hubiera una pequeña tormenta localizada sobre ella. Una vez allí compruebo que hay un gran trasiego de camiones militares y de movimiento de tierras, menuda polvareda levantaban. En las fotos que hice en la gaat parece que estaba en plena tormenta de arena. Al salir de la gaat comienzo a encontrar tramos de la carretera construída por los españoles cuando estuvimos por allí que une Hausa con Jdiria. Subiendo a la meseta en cuyo borde se encuentra Jdiria se conservan tramos totalmente intactos. La hicieron a conciencia. Me acerco al pueblo pues tengo intenciones de volver a ver a un maestro que conocí allí el año pasado sin suerte, no estaba. Nada más llegar el tipo que se presenta como el responsable me pide mis datos pues tiene que dar parte a laGendarmería de los transeuntes que allí recalan. Me invita a pasar dentro de su casa y me bajo de la moto. Me indica que la deje en el parking, junto a la tapia. Que está en mitad del camino. Me llamó la atención porque allí no se veía nada con motor y es más, puede incluso que Lucre fuera el único animal motorizado que paso por allí aquel día. Le dejo una fiche y así se ahorra tener que escribir todos mis datos. Me invita a te y a pan con aceite y ketchup y unas aceitunas. No es el mismo caid que vi allí el año pasado y me comenta que él es de Smara y que el puesto de caid es rotatorio y sólo está allí cuatro meses. Después de un rato de charla continuo el camino hacia El Boirat.


Es una pista rápida muy bonita y agradecida para conducirse, de todo un poco: piedra, arena, tramos llanos de buen camino. Muy solitaria y la pesadilla de mis ruedas. El año pasado rompí un neumático del Verde y este año he encontrado un par de buenos bollos en la llanta delantera. Disfruto mucho con este recorrido, tanto como la otra vez que pasé por allí.

Llego otra vez a ese barranco a pocos kilómetros de El Boirat que tan honda impresión me produce y como la primera vez que lo vi y las sucesivas, me paro a recorrer a pie aquel lugar que tantas noches en vela ha visto pasar a los soldados marroquíes que defendían aquella posición. En los bordes del barranco están bastante bien conservadas las construcciones defensivas y unido al desolador aspecto del barranco pedregoso, desaliñado, silencioso no me deja indiferente este lugar. El 24 de agosto de 1976 el Frente Polisario lanzó un violento ataque sorpresa contra El Boirat donde se encontraba la 3ª División Blindada de las F.A.R.resultando numerosísimas bajas entre soldados y oficiales marroquíes y gran parte de material, incluidos numerosos carros T-54, perdidos. Liberaron además una cantidad importante de prisioneros  polisarios. Siempre traigo de allí algún casquillo o algún trozo de metralla retorcida.


En el fondo del barranco se para Lucre. Esta vez no quiere arrancar. Me quito la armadura y empiezo a revisarla. Empiezo por la bujía; está bien conectada y el color del electrodo no es óptimo, muy claro, pero todo está en condiciones pero no hay chispa. Sigo con el filtro de aire que resultó en Smara. Esta bastante bien, lo sacudí la tarde anterior y seguía en buenas condiciones. Cuando iba a cerrar la tapa del filtro de aire la vista se me fue a la bobina de alta que está cerca. Vi que uno de los dos conectores fast-on no estaba bien introducido en su macho, lo llevé hasta el fondo y Lucre arrancó al momento. Esa era la avería!. Aunque El Boirat estaba a como mucho diez kilómetros, dejar a mi Lucre sola en aquel lugar tan siniestro no me hacía especial ilusión. Continuo más tranquilo hasta El Boirat dándome cabezazos virtuales por la avería tan insignificante que me ha estado molestando todos estos días. Sigo desde El Boirat por la nueva "autopista" y aunque llevo tiempo de sobra antes que anochezca y en Assa está mi pastelería de referencia en la zona, decido quedarme una noche al sur del Uarkziz. La pastelería seguirá allí mañana esperándome para el desayuno.


Cruzar el Ouakziz en sentido Norte siempre me cuesta. Es una frontera entre el Sur y el Gran Sur, solitario y desolado que tanto me atrae. Pero los cinco escasos kilómetros que me separan de la montaña no dan para mucho y de nuevo paso por Foum Neguev y me paro otra vez a visitar las construcciones defensivas. Me espera la pastelería en Assa y muchos kilómetros de asfalto hasta Foum Zguid. El recorrido por asfalto es bonito, está jalonado de curiosas formaciones rocosas y oasis. Lo hago a una velocidad de 90/100 Km. hora disfrutando del paisaje. En Foum Zguid tomo la pista directa a Zagora. El piso, como decía Angel Nieto, está muy mejorado. Están trabajando en todo su recorrido para asfaltarla en breve y se puede circular rápido.



Llego a Zagora en poco más de una hora. Me voy directo al taller de Aziz y Mohammed para que me reparen la llanta pero es tarde y lo dejamos para la mañana siguiente. Me ofrecen dejar la moto en el taller durante la noche y me instalo en un hotelillo muy acogedor que hay cerca del taller. Llamo a Jota que me abronca, como lo hace él sin violencia y con delicadeza, por no haber parado en su casa. No quería molestarlos pero no volveré a hacerlo porque además están usando ahora su casa como alojamiento para viajeros. Por 10€ noche se puede disfrutar de toda la casa, cocina incluida y del desayuno, aunque la mayor parte de los visitantes contratan el extra de la cena cocinada con esmero por Hanna. Ya lo sabéis, en Zagora ya no hay que buscar hotel, en la casa tiene seis plazas, tres en una habitación y otras tres en su acogedor salón. Mientras reparan la llanta a martillazos hago una visita a Jota y Hanna. Nos tomamos un té mientras nos ponemos al día y los dejo tranquilos porque Hanna tiene que llevar a Miguel a vacunar y Jota tiene que preparar el equipaje pues sale para casi veinte días en tres viajes con clientes que tiene contratados. Vuelvo más tarde para comer con ellos y pasamos una agradable sobremesa de charla que se prolonga hasta que ya no hay luz del Sol. Los vuelvo a dejar y me voy a pasar el rato con los chavales del taller. Por allí aparecerían Hanna, Miguel y Jota a recoger su coche y aprovechamos para despedirnos. Por la mañana me levanto dispuesto a poner fin a esta flecha rota. Cargo la moto en el taller y me despido de los mecánicos. Me quedan unos 250 km. para unir la punta y la cola de la flecha.



Tomo el camino más directo y me encuentro que la pista que pasa por el Tizi´n Tafilalet ha sido mejorada y permite circular rápido, así hasta Oum Jrane. Desde allí continúo en dirección E, directo a las dunas del Erg Chebbí. A primera hora de la tarde llego a Taouz. Han sido cuatro horas desde Zagora para un recorrido que antes hacía en un par de días. Llamo a Jorge, mi ángel de la guarda en la distancia durante estos días, para decirle que ya he acabado la excursión mientras tomo un refresco en la terraza de un albergue. Gracias por estar siempre pendiente. Se han acabado estos doce días de redescubrir estos parajes a lomos de mi fiel Lucre. Siento que quiero más y decido que voy a seguir en dirección E hasta Figuig. Recorro los escasos treinta kilómetros que me separan del albergue Erg Chebbí que es como mi casa, allí está el coche, todas mis pertenencias y una confortable habitación con ducha. Todo sigue tranquilo, aún no han llegado los turistas de la navidad.




martes, 4 de octubre de 2016

Así comenzó Le Petit Dakar II



Por la mañana llego a Tagunite a repostar y comprar pan para los próximos dos días. Para evitar arena en exceso desecho pasar por Mhamid el Gozlane y después de cruzar por asfalto el Djebel Bani por el puerto de Anagam, salgo de la carretera en busca del Erg del Judío que rodeo por el S. El GPS sigue con la pantalla apagada y eventualmente y durante las paradas aprovecho una toma de corriente auxiliar que he montado en el manillar por si necesito cargar alguno de los teléfonos. La navegación a ojo me juega la primera mala pasada y sin comerlo ni beberlo me encuentro en la pista de Foum Zguid que, igual que mi amigo Julio, me había prometido hace tiempo no volver a pisar por la cantidad de piedra que la hace incomodísima. Bien es verdad que con la moto se lleva mejor que con el coche. A quince km de Foum Zguid monto mi segundo vivac. Aunque llevo lectura en este viaje pasaré horas y horas mirando a las estrellas. No hay Luna y el firmamento resplandece con todo su luminoso esplendor, tumbado junto a la tienda y la moto en un estado semi-catatónico. El cielo se muestra espectacular y llego a elucubrar la posibilidad de ponerme el casco de la moto por la cantidad de estrellas fugaces que veo caer por doquier. No puedo resistir la tentación de enviar a mi amigo Javi de Astroturista un mensaje contándole lo que veo. Me responde que eso no se le hace a un amigo, que en Granada no puede ver nada por las nubes. Pero me desea un buen viaje y que siga disfrutando del cielo.


En Foum Zguid lleno gasolina y me tomo un café. Vuelvo a tomar la pista y en un primer control digo a los militares que voy a Tata. No me dicen nada y pienso que me van a dejar seguir pero como imaginaba, kilómetros adelante en otro control me vuelven hacía Tissint y me advierten que continúe por asfalto. Así lo haré hasta Foun el Hassan, la segunda vez no suelen ser tan amables. Vuelvo a intentarlo en Foum el Hassan entrando por la pista donde terminó etapa la Africa Race el año pasado pero de nuevo me detienen en un control militar y de malos modos un militar me advierte que vuelva a la carretera y siga por ella. 

Llego por asfalto a Assa. Para no perder las buenas costumbres voy directamente a mi pastelería favorita y me tomo un batido de aguacate y un par de pasteles. Repongo gasolina, agua y pan y me encamino a Foum Neguev para cruzar el Djebel Uarkziz. Ya estoy en el Sáhara otra vez. Han terminado las obras de mejora de la pista de El Boirat y se puede avanzar con rapidez, en apenas una hora llego al pueblo. La llegada pierde algún encanto al hacerlo a toda velocidad por esta superpista. Lucre comienza a fallar. Se para un par de veces pero vuelve a arrancar inmediatamente. Lo volverá a hacer en los días siguientes. Sigo en dirección a Smara y me vuelvo a sentir el amo sobre mi Lucre avanzando sobre estos impresionantes parajes pero se mengua inmediatamente ante una trialera, el paso complicado de un río o cuando Lucre se para.


Hago noche en un río rodeado de acacias en esta zona que tanto me gusta. No me he encontrado con nadie salvo en El Boirat. Por la mañana decido improvisar un recorrido que me llevará al norte de la Gaat Chebayenne y así evito unos cuarenta km. de asfalto por la carretera de Hausa a Smara. Será uno de los escasos recorridos que "descubra" en este viaje. El resto es conocido pero siempre diferente. No me aburriré nunca de pasar por esos sitios. En el tramo a través de la Gaat no me apasiono con el puño del gas, hay numerosos agujeros y zanjas que me imponen mucho respeto. Esta es bastante más traicionera que la cercana de Mezwar. En Smara hago la también tradicional parada en la pastelería para degustar un Raib y unos dulces.

Mis intenciones eran seguir hasta Bojador pero teniendo en cuenta los fallos de Lucre decido ir a El Aiún por el río, la Saquia el Hamra, un camino más frecuentado. En Smara he cambiado el filtro de aire a Lucre y no ha vuelto a fallar aunque será un espejismo ya que antes de llegar al camping Le Bedouine se vuelve a parar. Al llegar a Le Bedouine llevo algo más de 1600 km. desde Merzouga. Paso el día siguiente revisando a Lucre, leyendo y paseando por la sebja que hay junto al camping, sin apenas clientes. Por la tarde me acerco a El Hagunía y charlo un rato con unos hombres que hay por allí, no hay ni siquiera un café.



No me fío al 100% de Lucre y termino por decidir no seguir más al Sur. Voy a regresar a Smara pasando por Hagunia. El día anterior había comprobado que la gasolinera de Daora está desmantelada asi que sigo por la carretera en dirección norte y me encuentro con que la gasolinera de Tah está sin gasolina. Chasco. Vuelvo a repostar a El Aiún y ya aquí no tengo ganas de volver a coger la carretera así que paso por Dcheira e intento seguir el curso de río por fuera de él pero todos los caminos me vuelven a meter dentro. En Fuerte Chacal me encuentro a un chaval que me reconoce de cuando estuve allí el año pasado e incluso recuerda al Verde, mi coche. Le hago una foto y espero encontrármelo otra vez para entregarle una copia. No me apetece volver por el río. El recorrido es precioso pero lo tengo muy reciente y además la etapa de los días anteriores por el cauce fue la única que me llegó a cansar; el recorrido es puramente de río, arena y sobre todo muchos badenes y baches que me obligan a trabajar constantemente para compensar las deficiencias de la suspensión posterior. Al poco me salgo por una de las escapatorias que tengo previstas hacia la carretera de Smara. El recorrido de la escapatoria resulta precioso con llanuras interminables y el cruce de un bonito río.


Este día fui agraciado por recibir una dosis extra de suerte en el viaje. A escasos metros de la carretera de Smara buscando un sitio para incorporarme a ella no veo unas profundas roderas en barro seco que me enganchan la rueda delantera. Descabalgo por el lado derecho de Lucre sin soltar el manillar pero consigo volver a poner una pierna a cada lado del asiento y con un golpe de gas la moto se endereza. Un buen susto. 

Después de repostar en Smara es tarde y sólo tengo tiempo de hacer unos 60 km. por la carretera en dirección a Hausa antes de buscar un lugar para acampar retirado del mundanal ruido, por otra parte bastante escaso. Estoy junto a una pista paralela a la carretera bastante utilizada y confío en tener suerte y que no me encuentre alguna patrulla de las que sin duda vigilan la zona desde esa pista. Suele ser incómodo que te despierten para identificarte. En los dos días que he pasado en la jaima de Le Bedouine no he reparado en que ya hay Luna. No molesta porque siempre está muy guapa y además ilumina pero su luz me tapa muchas estrellas. No importa: me tumbo en el suelo y me olvido del mundo, de este mundo unos momentos. Mucho más fácil resulta evadirse de este mundo primario donde sólo cuentan los instintos de disfrute de los sentidos y de la supervivencia, que del mundo habitual que por suerte está muy lejos, tanto que ni me acuerdo de él. Sigo encontrando algunas similitudes con las historias de náufragos que leo en La Tormenta Perfecta y las situaciones en las que me encuentro, por fortuna bastante más favorables para mi.


lunes, 3 de octubre de 2016

Así comenzó Le Petit Dakar


En octubre de 2013 intenté repetir la travesía del Sáhara Occidental que ya había completado con el viejo Nissan Patrol, esta vez en moto. Cargué la moto dentro del coche y la descargué en el Erg Chebbí para comenzar desde allí la singladura. Este es el relato de aquel pequeño gran viaje. Las ganas de querer compartir lo "descubierto" fueron el germen de Le Petit Dakar.

Paso unos días en el Erg Chebbi. A la hora de escribir esto no recuerdo si dos o tres, tampoco importa. Los paso preparando la moto y lo que voy a llevar en ella, visitando a mi amigo, el dueño del albergue, y a su familia en Rissani. Las ganas de montar en moto son las mismas pero la previsión es que el buen tiempo no cambie. Además con los amigos hay que cumplir y me apetece estar con ellos. Por la noche hace algún frío pero lo mejor es que durante el día no hace calor, pero es corto. Me acordaré de eso después cuando llegada la hora de ir pensando en donde dormir, las ganas de montar en moto me incitaban a seguir un poco más, y otro poco más. Algún día agotaría la luz útil del día montado sobre la Lucre. Qué delicia avanzar tras aquellos paisajes, grande, viéndolo todo desde arriba de pie sobre las estriberas y de repente un pequeño susto o el instinto de supervivencia, en momentos de éxtasis, te recuerdan que debes tener presente tu insignificante tamaño real ante lo que te rodea.


Han sido doce días de moto no diría intensos porque no he disfrutado de la excitación pura de conducir como he hecho en otras circunstancias sino más bien de una placentera armonía entre lo que me rodea, mi Lucre y yo. Me siento honrado de que los dioses de aquellos lugares me hayan permitido recorrer sus dominios sin problemas y regalándome un tiempo perfecto. Hemos pisado todo tipo de terrenos, duros, muy duros y blando, muy blandos. Lucre se ha portado bien aunque ha tenido un problema eléctrico que comenzó poco antes de llegar a El Boirat que se estuvo repitiendo en lo sucesivo. De repente se paraba. No me parecía problema de carburación, era repentino. A veces arrancaba incluso antes de detenerme, a la primera. Otra veces a la segunda o a la tercera pero siempre arrancó. En Smara con el cambio de filtro de aire no volvió a fallar durante dos días. Una ilusión porque después me volvería a fallar varias veces. La definitiva fue otra vez cerca de El Boirat. Esta vez no arrancaba. Iba a abrir la caja del filtro del aire cuando vi que uno de los cables de la bobina de alta no estaba bien sujeto. Lo fijé adecuadamente y, maravilla! Lucre arrancó a la primera. Otro problema con el que he tenido que convivir ha sido la "escasez" de muelle trasero. Aunque el Ohlins funciona a la perfección conmigo encima por aquí, con carga es otra cosa y el muelle de la TT, 36 kg. más ligera se demuestra insuficiente para la XT con carga. Me doy cuenta de ello nada más fijar 6 litros de agua en el transportín trasero y darme una vuelta cercana. Me ha hecho ir más tranquilo y trabajar más compensando con el peso del cuerpo en los desniveles, baches y demás pero ha cumplido y no ha llegado a hacer tope en ninguna ocasión. Un 9,5 final para Lucre.



Una piedra en el camino me recordó que mi destino era rodar y rodar, llegar y volver, enteros moto y yo. Aquella piedra era descomunal, del tamaño de una pelota de fútbol, clavada en mitad de mi trayectoria. Sin dejar de acelerar ni frenar deslicé la moto primero hacia ella y después en dirección contraria, así evité siquiera rozarla. El instinto hace esas cosas, no hay tiempo para pensar y por fortuna a veces resuelve de forma magistral. Había agotado mi dosis de baraka (suerte) aunque luego Allah me concedería alguna otra ración.

Tardo en arrancar en el Erg Chebbí, arrancar siempre cuesta. El plan es rodar en dirección SW trazando una diagonal rumbo a Tagunite. Noto a Lucre muy pesada pero pronto nos sincronizamos ella, yo, los obstáculos del camino y comienzo a disfrutar. La navegación es sencilla y llevo el GPS con la pantalla apagada. El cable de alimentación nuevo que he instalado y no probado no funciona pero el camino es bien conocido. Por la tarde enciendo la pantalla para comprobar mi posición y veo que me encuentro a siete km. de Hassi Sguilma, un pozo y un puesto militar de control. No se si me van a entretener así que me desvío de la pista y detrás de una colina monto mi primer vivac. No me he cruzado con nadie en todo el día sin contar el par de camiones que vi cerca de Rissani.


Hemos recibido unos regalos!

Hemos recibido ya los primeros regalos que nuestras empresas colaboradoras han ofrecido para sortear entre los inscritos a Le Petit ...